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El
subir a la cima del monte Ampato, a casi 20,700 pies era el inicio
de un viaje después de la muerte con los Dioses; mas que
la gloria que ella pudiera encontrar en el profundo cañón
peruano, que ella llamaba hogar.
La doncella de Ampato fue una adolescente sacrificada para aplacar
a la deidad de la montaña, responsable de controlar el clima
que traía hambre o abundancia a la comunidad Inca. Si la
roca volcánica no la hubiera cubierto los detalles de su
sacrificio, hace 500 años, no se conocería.
Pero su descubrimiento trajo otros problemas. Sin la refrigeración
mecánica que ofreciera la temperatura congelante de su ataúd
en los Andes, su cuerpo pronto se descompondría.Después
de una angustioso descenso, de 12 horas de marcha forzada sobre
un burro y un viaje nocturno en autobús, la Doncella de Ampato
encontró un hogar temporal en un congelador doméstico
en la Universidad Católica de Santa María, en Arequipa,
Perú.
La antropóloga estadounidense que la descubriera, Dra. Johan
Reinhard, la llamó la Viuda de la ancestral cultura Inca,
no obstante, su centenaria conservación demandaba un cofre
refrigerante donde la temperatura y humedad fueran controlados con
precisión y al mismo tiempo permitiera mostrarla al público
y a los estudiantes.
La Sociedad de National Geographic, patrocinadora de las exploraciones
de la Dra. Reinhard, solicitó a Carrier la construcción
y donación de dos cofres idénticos que permitieran
la muestra de la doncella de hielo, mientras preservaban su delicada
temperatura y humedad.
A los ingenieros de Carrier les tomó cerca de tres meses
el diseño y construcción de un producto que normalmente
toma dos años. ¿Cómo? modificando un producto
existente que ya había probado su efectividad al enfriar
miles de habitaciones de hoteles y moteles en todo el mundo.
Cuando La Doncella de Ampato voló a Washington, D.C. y fue
exhibida en el Pasillo de los Exploradores del National Geographics,
más de 100,000 personas tuvieron la oportunidad de aprender
sobre la antigua cultura Inca, cuya sofisticación y logros
aún nos asombran.
El rol de Carrier en la conservación se mantiene como la
de los científicos de todos los campos que siguen en espera
de su oportunidad para observar su propia ventana al pasado.
"La conservación a largo plazo, es algo nuevo, así
nunca sabremos que puede suceder" menciona Reinhard "La
menor falla podría dañar a la momia para siempre,
pero gracias a Carrier y al cuidado constante que el equipo le proporciona
podremos seguir aprendiendo de La Doncella de Ampato por mucho tiempo".
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