SABIA UD. QUE?

El primer ascensor de pasajeros fue instalado por Otis en Nueva York en 1857. En 1873 había más de 2.000 ascensores Otis presentes en edificios de oficinas, hoteles y centros comerciales de Estados Unidos y cinco años más tarde se instaló el primer ascensor hidráulico Otis para pasajeros

Otis forma parte de United Technologies Corporation, compañía líder en sistemas de construcción e industria aeroespacial. Compartiendo las fortalezas de UTC, Otis se beneficia de recursos de ingeniería, investigación de productos, logística de compras, marketing y sistemas de información.







Elisha Graves Otis nació el 3 de agosto de 1811 en Halifax, Vermont (EE.UU.), en el seno de una familia de granjeros. A los 19 años abandonó su ciudad natal y viajó a Troy, en el Estado de Nueva York, para unirse a los negocios de su hermano. Durante los siguientes 22 años, Otis trasladaría a su familia a lo largo de todo el Estado, hasta que finalmente, en 1852, se estableció en Yonkers, donde lanzaría su negocio de ascensores.
La idea del “ascensor de seguridad” fue concebida por Elisha Graves Otis cuando le pidieron que instalara un elevador de carga en una nueva factoría de la compañía de colchones en la que trabajaba. Otis ya había diseñado un mecanismo de freno para trenes, pero que no había interesado lo suficiente. En lugar de desmoralizarse por este relativo fracaso, reutilizó su invento como base para nuevas aplicaciones. El invento desarrollado por Elisha Graves Otis un elevador con un dispositivo denominado paracaídas, que evitaba el desprendimiento de la cabina, incluso con la ruptura de los cables de suspensión, fue mostrado al público en la Exposición Mundial que se celebró en el Palacio de Cristal de Nueva York en el año 1854. En el transcurso de esta demostración, Elisha G. Otis se montó en el elevador instalado en el Crystal Palace, repleto de cajas pesadas y barriles. Cuando llegó a una altura equivalente a cuatro pisos, Otis pidió a su asistente que cortara la cuerda de suspensión. El elevador cayó violentamente, pero en lugar de chocar contra el suelo, como hubiera ocurrido con otros aparatos de la época, el mecanismo de seguridad por él inventado se puso en marcha, deteniendo el aparato. “Todos Seguros, caballeros” anunció mientras saludaba al asombrado público, quitándose el sombrero. El “boca a boca”, tal y como el propio Otis había vaticinado, funcionó a la perfección. Sus planes eran llevar a cabo esta actuación varias veces al día durante la Exposición, intentando conseguir el máximo número de espectadores. Este “calderero e inventor”, como él mismo gustaba denominarse, transformado en hombre de negocios, había iniciado su carrera como maestro mecánico en una fábrica de colchones de Nueva Jersey. Elisha Graves Otis utilizó para su exitoso elevador materiales sencillos, montando barras de hierro dentadas en los raíles-guía, y añadiendo hierros dentados acoplables en la cabina. Si el cable se rompía, un resorte adjunto al cable empujaría los dientes, que se agarrarían a las barras de hierro y detendrían al aparato en su caída. El invento funcionaba. Aunque, al igual que había ocurrido con su freno para raíles, Otis no tenía una idea clara de cómo comercializar su innovación. Su hijo Charles afirmaría años después: “No creo que mi padre tuviera la más mínima idea de las repercusiones que en el futuro iba a tener su invento”.
En 1899, Charles D Seeberger se incorporó a Otis Elevator Company, trayendo consigo el nombre "escalator". La unión entre Seeberger y Otis produjo el primer tipo de escalera mecánicas dirigida al sector público, que fue instalada por Otis en la Exposición Universal de París en 1900. Charles Seeberger vendió los derechos de su patente en 1910. Desde entonces, Otis continúa mirando hacia el futuro y desarrollando escaleras mecánicas cada vez más seguras y confortables